Antes de seguir, hazte una prueba de 5 segundos. Anda a ver la funda de tu almohada (la que usaste anoche).
Levántala a contraluz y busca una mancha amarillenta, medio grasosa, que no se va aunque la laves. ¿La ves?
Eso no es sudor. Es la pista de algo que casi nadie te explica, y que aclara por qué llevas años sintiendo que “algo queda” por mucho que te laves. Dame tres minutos: te muestro qué es, cómo comprobarlo en tu casa, y qué sí lo saca.








